¿MESIANISMO HA DICHO?

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Por Iñaki Urdanibia.

Obra filosófica que echa luz sobre uno de los temas más presentes y debatidos en los ambientes de la filosofía actual.

« Un fantasma recorre la aldea global: el mesianismo…Hace unos años todo era rizomático o panóptico…Hoy, al parecer, todo propende a investirse de mesianismo »

( Marcello Burello )

El mero pronunciar del término al que dedico este artículo va asociado a la religión, lo cual es harto normal ya que la palabra procede de tal ámbito de los quehaceres humanos; dicho esto, sin embargo, sí que llama la atención la presencia de tal asunto en medio de las disputas filosóficas de finales del pasado siglo y lo que va de éste, más todavía si se tiene en cuenta que el acercamiento y la utilización del concepto en algunos casos va emparejado con algunos pensadores , ateos, y ubicados en posiciones de izquierda radical que muestras sus reflexiones sobre el tema emparentándolo con la política actual ( me refiero, muy en concreto a Alain Badiou, Slavoj Zizek o Giorgio Agamben); hace una decena de años , con ocasión de la publicación de un libro de Giorgio Agamben, me referí a la moda paulina, en un artículo publicado en Zehar, la revista del centro de Arteleku: ( old.arteleku.net/publicaciones/editorial/zehar/60-61-la…/file /

http://www.arteleku.net/es/islandora/object/arteleku%3A5933

artxibo.arteleku.net/es/islandora/object/…/datastream/…/download )

Así pues, entra dentro de lo normal que en los pagos religiosos, y más en concreto, en los relacionados con el judaísmo, tal tendencia haya concitado no pocas cavilaciones, tesis y contra-tesis…ahí están los casos de Gerard Scholem, Walter Benjamin, Franz Rozenzweig, Emmanuel Lévinas, etc., etc., etc.; sin olvidar gentes de otros horizontes religiosos y políticos que mostraron igualmente interés por el asunto, o aun sin mostrarlo se vieron tocados o enfrentados por él..

Mar Rosàs Tosas en su << Mesianismo y filosofía contemporánea. De Benjamin a Derrida >> ( Herder, 2016) nos entrega un verdadero, y puntilloso, mapa catastral de los orígenes, los usos y las diferentes interpretaciones del fenómeno mesiánico.

[ Ante de entrar en harina sí quisiera señalar un par de necesarias advertencias: 1) el libro fue la tesis doctoral de la autora; esto indica que tanto el tono como el tratamiento del tema se mueve por los terrenos plenamente filosóficos, y 2) a la complejidad indicada se ha de añadir que al menos dos de los filósofos visitados- a los que se dedica precisamente mayor extensión-: Agamben y Derrida, no es que sean el colmo de la claridad y distinción por hablar en cartesiano, sino que a veces rozan lo que –refiriéndose a Heidegger- dijese Adorno: pura jerga. Dicho lo cual, el que avisa no es traidor, vamos allá] .

Ya desde las primeras páginas la autora nos indica su propósito: « con este trabajo perseguimos desplegar y contrastar las propuestas de los distintos autores contemporáneos mesiánicos y analizar qué concepción tienen de los elementos que articulan todo acercamiento mesiánico a la experiencia: una determinada concepción del tiempo y de la historia basada en una interrupción repentina, la esperanza de un nuevo tiempo…». Y tal propósito lo va a plasmar en cuatro partes: en la primera, se da cuenta de la etimología y del origen del término, heredado del zoroastrismo, se analiza la visión de la historia y el tiempo que se traduce en dos mundos ( el de aquí, imperfecto, y el que ha de venir: perfecto), que mantienen tanto las miradas debidas al judaísmo como al cristianismo y se señalan tres preguntas que resultan problemáticas y que diferencias las ópticas judía y cristiana ( ¿ qué operación efectúa el mesías? ¿ dónde se da la redención? Y ¿ cuándo se da ésta? ) y que a lo largo de la obra van a jugar un importante papel ya que aparecerán para hallar las respuestas a tales cuestiones de los diferentes autores presentados. En la segunda parte, se muestra una panorámica de las distintas reflexiones teóricas contemporáneas que recurren a la tradición mesiánica…el mesianismo, como el ser, se dice de múltiples maneras; y así, se nos presentan las posturas mesiánicas y libertarias de Walter Benjamín y Ernst Bloch, para contraponer las posturas del primero con respecto al estado de excepción con la postura conservadora y antimesiánica de Carl Schmitt; para éste último el estado de excepción es el instrumento necesario para mantener el orden y el Estado, mientras que para Benjamín sólo con el fin de la ley podrá llegar la justicia. A continuación pasamos a conocer las posturas mesiánicas antonómicas de Jacob Taubes y Alain Badiou, aprovechando para echar una ojeada al pasar a conocer la lectura de Karl Barth, y la lectura de san Pablo de Slavoj Zizek. [ Tanto en lo que hace a las lecturas de Badiou como del esloveno, se obvia a mi modo de ver lo que en ellos resulta el centro de gravedad en sus lecturas paulinas: la ruptura llevada a cabo por el de Tarso con respecto al sello étnico en la religión judaica, abriendo así paso al universalismo y a la libre afiliación…asunto que les conduce a emparentarlo con Lenin; llegando el más atrevido de ellos, Zizek claro, a afirmar que Pablo fue el primer Lenin, organizador de vanguardias ]. Frente a estos posicionamientos que hacen hincapié en la necesidad para lograr la emancipación de oponerse a la ley, se presentan algunas voces que se muestran partidarios de un cierto nomos, como reflejo de la ley divina: Franz Rosenzweig y Emmanuel Lévinas  ( para éste en el origen , antes que la ontología , está la ética, inaugurada por la mirada del otro_¿si es palestino también?-); para ambos la huida de la mera ley natural y del estadio mítico supone el fin de la dictadura del ser y el acercamiento a Dios. A continuación se concluye esta en segunda parte, con la presentación de la noción del ley en el estado de excepción de Giorgio Agamben, que traza unos lazos entre Pablo, Lutero y Hegel ,que conducen al pensador italiano a solicitar el fin del deseo y la reclusión en la autoafección quien, según Mar Rosàs, « es quien más lúcidamente expone el complejo funcionamiento de la ley en el tiempo mesiánico »; la presentación de algunas de las figuras conceptuales clave del italiano: homo sacer, musulmanes de los campos de concentración y su actualidad de cara a nuestro presente son expuestos con claridad.

La tercera parte es dedicada en su totalidad a Derrida, quien sin haberse centrado, para nada, en el tema del mesianismo, sí que llegó a emplear , en su obra sobre Marx, la sinuosa fórmula de mesianidad sin mesianismo. La autora reivindica la concepción derridiana que aún no habiendo participado en el debate , ni haber sido tenido en cuenta por quienes sí lo han hecho, resulta-a su modo de ver- la más operativa de cara a dejar al descubierto las carencias de las otras teorizaciones ; es más, la autora sostiene que tal concreto atraviesa, aun sin ser nombrado, la obra entera de Derrida y con tal fin se detiene en las diferentes etapas del filósofo: fenomenológica, ontológica y lingüística, indicando que el giro hacia los temas éticos y políticos, de sus últimas obras, es deudor de la fórmula dicha, que es reivindicada, en la cuarta parte de la obra, al suponer una nueva lectura de las obras del autor de De la grammatologie , y abrir las puertas a la puesta en relación de ésta con la de quienes han participado en los debates mesiánicos de la actualidad. « la mesianidad sin mesianismo , que aparece en las obras del tercer período y articula el paso de un interés por la política a un interés por la ética, expresa precisamente que la experiencia, es decir, nuestra forma de aproximarnos al mundo, carece de límites iniciales y finales porque lo más propio o íntimo de la realidad es una tendencia, impulso o “fuerza hacia” que no halla el reposo en ningún límite original ni final», y a través de tal senda se abren las puertas a un modelo de estructura que permite entender los fenómenos lingüísticos, ético y políticos, escapando del cerrado sistema hegeliano y sin caer en el solipsismo kierkeggardianos. He de señalar, sin ambages, que la presentación que la autora hace de los conceptos típicamente derridianos, como diseminación, différance, deconstrucción…) resultan clarificadores hasta el deslumbre; claridad expositiva que puede hacerse extensiva a los conceptos agambeanos.

Por último, en la cuarta parte se pone en relación la postura derridiana con la agambeana, distinguiendo sus diferentes visiones en lo que respecta la lenguaje, a sus respectivas concepciones de la ley y a sus formas de entender el espacio de lo político.

Tal debate, en torno al mesianismo, desarrollado a la sombra de la muerte de Dios,« nuestra hipótesis es que lo que Derrida y los autores mesiánicos contemporáneos están debatiendo son distintas maneras de leer el fenómeno conocido como la muerte de Dios». Tal debate-digo- es presentado con detalle, mostrando la autora de manera inequívoca su defensa de las posturas derridianas como única posible salida- la de un liberal insatisfecho, un demócrata liberal con mala conciencia– al impasse a que conducen el resto de posturas, las antinómicas que son juzgadas como irrealizables o la de Agamben que conduce a un callejón sin salida, a un nihilismo desesperanzado que es vía directa a la muerte . Las últimas páginas, a modo de conclusión, se detiene en las posiciones ante la falta de principios y valores trascendentales, de brújulas perfectamente imantadas que señalen el camino a seguir, etc. , se origina un sentimiento de orfandad, de inseguridad…ante tal , unos optarán por tratar de forzar cambios hacia la liberación, otros se mostrarán no-creyentes ante el futuro (Agamben), mientras que Jacques Derrida mantiene que en esta situación de absoluta inmanencia se puede mantener en alto la esperanza y la tensión deseante…impulsada por la mesianidad….abierto el horizonte-según Derrida y la autora- como única vía hacia la libertad , y a un mantenimiento del deseo y la dignidad que permite «generar un modelo –con el que interpretar el mundo y donde poder intervenir-que evita desembocar en un estéril reposo ».

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